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De la banca ecológica a la calificación ecológica


Tienes ganas de hablar de economía verde entonces, si nadie te da el dinero para inversiones, o quien tiene el dinero lo mantiene ajustado porque no confías mucho. En economía verde, seamos sinceros, el sistema bancario tiene mucho que ver y el banca verde (entendida como la sensibilidad del sistema bancario a la economía que hace de la sostenibilidad ambiental una clave para el desarrollo) juega un papel fundamental.

Por lo tanto, es necesario que los bancos y las empresas se miren a los ojos y luego decidan confiar el uno en el otro sin arriesgarse. Quizás una empresa no tenga una gran facturación o una gran liquidez (si la tuviera, no pediría un préstamo), pero tiene proyectos válidos en el cajón y procesos verdes. Entonces necesitamos un calificación verde, dentro de banca verde, y necesita habilidades y tecnicismo (por parte de los bancos) capaces de utilizarlos.

Un buen momento fue por ejemplo el Conferencia Bancaria Green Globe de Milán, donde operadores del sistema bancario y empresas discutieron el tema del acceso al crédito, es decir, la candente noticia. ¿Qué surgió del debate? En primer lugar, hay 4 sectores de la economía verde con potencial para desencadenar el desarrollo económico: energía y eficiencia energética, turismo, agroalimentario e inmobiliario.

Un aspecto crucial es el de los sistemas de clasificación adoptado por los bancos: el voto que se le atribuye a una empresa y que representa el paso fundamental para acceder al crédito. Los bancos presentes en el Conferencia Bancaria Green Globe han destacado que el clasificación está evolucionando con miras a incluir parámetros cada vez más cualitativos desde una perspectiva verde.

Por tanto, pasamos, o ya hemos pasado, de un enfoque puramente cuantitativo, basado en la facturación de la empresa y en el estado de los estados financieros, a una visión más compleja que también tiene en cuenta otros aspectos: de los proyectos ejecutados a la elección de invertir en productos. es procesos verdes. En resumen, el calificación verde.

Allí desafío entonces es doble. En primer lugar, los bancos deben poder evolucionar para comprender y explotar el potencial de un sector, ese verde, altamente innovador. Conocer las especificidades técnicas y las repercusiones de las inversiones en áreas como la rehabilitación de edificios y las energías renovables es el primer paso para facilitar el acceso al crédito a empresas con visión y perspectiva.

En segundo lugar, los bancos deben ser capaces no solo de evaluar a las empresas desde un punto de vista económico, sino también de brindar asesoramiento y apoyo, por ejemplo, en el procesamiento de claves verde del plan de negocios. Muchas pequeñas y medianas empresas, de hecho, todavía luchan por producir proyectos y cumplir con los requisitos exigidos por los bancos. Necesitamos más bancos verde, sirve banca verde.



Vídeo: Economía Ecológica por Walter Pengue TN Ecología (Septiembre 2021).