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Muerte de abejas: las causas, desde los pesticidas hasta el cambio climático


Si las abejas desaparecieran de la faz de la tierra, al hombre solo le quedarían cuatro años de vida". Esta frase atribuida, aunque con algunas preguntas, a Albert Einstein dice mucho sobre la importancia estratégica de las abejas. Estos pequeños insectos son fundamentales para mantener el equilibrio medioambiental y para ellos mismos.para observar la biodiversidad. En los últimos años, sin embargo, las abejas, y todos los insectos polinizadores en general, están experimentando una muerte irreprimible, que se presagia como consecuencia de una profunda crisis ecológica global.

De hecho, la desaparición de las abejas se debe a una serie de factores convergentes que van desde el uso indiscriminado de plaguicidas hasta el cambio climático en curso.

Abejas: por qué son importantes para la biodiversidad

Las abejas juegan un papel de liderazgo en el mantenimiento de la biodiversidad. Mediante su actividad polinizadora garantizan la supervivencia y presencia de diferentes especies vegetales. Gran parte de las frutas y verduras que consumimos habitualmente se deriva de su incansable trabajo. Pero no solo. Estudios científicos recientes han demostrado que las abejas melíferas contribuyen a acelerar la restauración de la vegetación tras desastres que han provocado incendios, desertificaciones y empobrecimiento de la tierra, limitando y, en algunos casos, evitando los efectos de desastres naturales como la erosión, deslizamientos e inundaciones.

Neonicotinoides y muerte de abejas

Entre los sospechosos número uno de la progresiva desaparición de las abejas se encuentran los neonicotinoides, pesticidas e insecticidas utilizados en agricultura para el curtido de semillas de maíz y otros cultivos. Estas sustancias están diseñadas para actuar sobre el sistema nervioso de las plagas, pero aparentemente el efecto no excluye a los polinizadores. En abril de 2018, la Unión Europea aprobó la prohibición permanente de tres insecticidas neonicotinoides nocivos para las abejas:imidacloprid, la clotianidina y el tiametoxam. Las tres sustancias estaban previamente sujetas a restricciones en Europa, porque se consideraban peligrosas tanto para las abejas domésticas como para las silvestres.

Así lo reiteró la propia EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, en febrero de 2018 tras una cuidadosa revisión de la literatura científica sobre el tema, lanzada en 2015. A pesar de las posiciones adoptadas a nivel europeo, la alarma de los plaguicidas no ha cesado. Como lo demuestra Paz verde en el texto de tu petición "Salvemos las abejas", en el Viejo Continente, el uso de imidacloprid, clotianidina y tiametoxam todavía está permitido en invernaderos permanentes, al igual que el uso de otros neonicotinoides, incluidos acetamiprid, tiacloprid y sulfoxaflor, todos potencialmente peligrosos para las abejas y otros insectos polinizadores.

El papel del cambio climático

Después de los pesticidas, el clima cambiante representa uno de los mayores peligros para la supervivencia de las abejas y otros polinizadores. Un primer signo de la correlación entre el cambio climático y las muertes de abejas proviene de los apicultores italianos. Como explicado por Coldiretti en una nota, 2017 fue un mal año para la producción de miel italiana debido a "una sequía prolongada, acompañada de descensos bruscos de temperatura y otros fenómenos meteorológicos extremos que parecen tener el rasgo distintivo de un cambio climático cada vez más evidente". ¿El resultado? La producción de miel se redujo hasta en un 80%. Debido a la sequía, de hecho, las flores ya no segregan néctar y polen y las abejas no solo no producen miel sino que también corren el riesgo de no llevar a cabo su actividad fundamental de polinización de cultivos agrícolas.

Debido al cambio climático, las abejas ven cómo sus hábitats naturales cambian, se empobrecen o, en el peor de los casos, desaparecen, con consecuencias desastrosas para su supervivencia.

¿Qué podemos hacer por las abejas?

A los efectos negativos de los pesticidas y el cambio climático se agregan otros factores desencadenantes de la muerte generalizada de insectos polinizadores. Entre estos, recordamos las prácticas agrícolas incorrectas, las enfermedades y la propagación de parásitos, como Destructor Varroa, ácaro que debilita enormemente el sistema inmunológico de las abejas. Estamos ante una situación alarmante que requiere una estrategia rápida y eficaz. Es evidente la necesidad de intervenir en el uso de plaguicidas, así como la urgencia de abordar los factores que están acelerando el cambio climático. Pero cada uno de nosotros puede contribuir a la protección de las abejas. ¿Como? Por ejemplo, al optar por productos procedentes de la agricultura ecológica, evitando el uso de herbicidas, favoreciendo el desarrollo deapicultura urbana o más simplemente cultivando flores apreciadas por las abejas en nuestros balcones domésticos.



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