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Cómo crear una lista de tareas sin estrés


A algunos la lista de cosas por hacer les causa ansiedad, a otros les quita, yo estoy en la segunda categoría pero sostengo que todo depende de la forma en que se prepare. Te reto a aprender un crear una lista de tareas pendientes sin estrés y luego evaluar. Hay muchas formas de abordar esta herramienta, tanto desde el punto de vista gráfico, que no es baladí, como desde el punto de vista organizativo.

Lista de quehaceres papel o digital, hecho la noche anterior o por la mañana, o por etapas, con cambios continuos. Cada uno de nosotros sin duda tiene su camino, aquí hay algunos consejos para mejorar y evitar postergar pero sin dejarnos esclavizar por la lista diaria.

  1. Empecemos aclarando una cosa: el lista de quehaceres debe ser uno. Elige dónde prefieres hacerlo, ya sea en el teléfono o en un papel para llevar siempre contigo, pero no hacemos listas dobles porque acabaríamos por no respetar ninguna de ellas. Las listas dobles se permiten solo si una cubre un período de tiempo grande, como las cosas para hacer este mes, y la otra las para hacer en un día.
  2. Otra lista que podemos crear, no todos los días sino de una vez por todas, es la de las cosas que no debemos hacer. Aquí podemos enumerar todas aquellas actividades que devoran nuestro tiempo y energía.
  3. Comencemos el nuestro lista de quehaceres. Primero, elijamos. Sí, no debe contener demasiados puntos porque debe ser creíble. Tenemos que hacerlo todo en un día. Cuando decidimos nuestras metas, es importante que sean alcanzables, de lo contrario firmamos una cita con la frustración vespertina. Si durante unos días seguidos nos damos cuenta de que siempre llegamos a dos tercios de la lista de tareas pendientes, no somos perezosos pero no tenemos idea del tiempo que nos lleva completar algunos puntos. Reduzcamos la lista e intentemos tomar medidas. No hay un número adecuado de puntos, depende mucho de las actividades individuales, pero todos saben cuánto más o menos tiempo requieren, salvo imprevistos.
  4. Cuando compilemos nuestra lista, tenemos que ser muy precisos para que de un vistazo, durante el día, podamos entender lo que tenemos que hacer. La redacción debe explicar bien lo que decidimos hacer ese día, con todas las referencias posibles que nos puedan ser de utilidad. De hecho, a menudo escribimos dando las cosas por sentado y luego, cuando las releemos, incluso al día siguiente, perdemos el tiempo reconstruyendo lo que encontramos escrito.
  5. No programe tareas genéricas, como "Trabaja en ese proyecto". Para poder realmente concluir algo es fundamental ser específico, por ejemplo: "escribir la introducción del proyecto", o "escribir la primera página del proyecto". Ser genérico o demasiado ambicioso en este caso es ineficaz: importa más ser realista y poder hacer lo planeado. Hecho es mejor que perfecto, ¿Muy bien?
  6. Tenga en cuenta tu propio biorritmo y sus franjas horarias de máximo rendimiento: cada uno de nosotros es diferente, hay quienes ya están en la mañana hiperactivo y productivo y gana menos por la tarde. Quién no se despierta del todo antes del tercer café y quién trabaja de noche. Al preparar nuestra lista de tareas debemos tener esto en cuenta: de nada sirve esforzarse para completar tareas ambiciosas en los momentos en que sabemos que estaremos agotados. Tiene sentido planear hacerlas cuando sabemos que podemos hacer más.
  7. Precisamente por eso, el lista de quehaceres no puede ser como la lista de la compra: los distintos puntos no son intercambiables. Debe estar redactado con sentido lógico, basado en prioridades y con la conciencia de nuestros momentos de mayor desempeño.
  8. Primero haga lo más complicado: idealmente, deberíamos terminar la tarea más aburrida a la hora del almuerzo o más complicado. Si hacemos lo que nos da más comezón, el resto del día ciertamente transcurrirá sin problemas.
  9. Si algo se pospone varias veces al día, no dude en táchalo de la lista. Probablemente no sea una prioridad en absoluto.

De esta forma, se aumentan las posibilidades diarias de poder tachar todos los elementos de la lista. Sí, sé que es difícil de reducir. Es difícil renunciar a la tentación de sentirse noticia Wonderwoman o Superman contemporáneos capaces de navegar durante 24 horas, realizando las tareas más dispares: pero no somos superhéroes, somos humanos.

Para no frustrarnos en la noche por no haber alcanzado las metas demasiado ambiciosas que nos propusimos, terminando ampliando la lista del día siguiente en un círculo vicioso desmotivador, tiene más sentido explotar sabiamente alguna noción básica de psicología y manejar el tema con conciencia: de esta manera realmente puedes tener la satisfacción de haber materializado y producido algo durante el día.

El truco es darte a ti mismo metas diarias realistas, comprometerse para terminarlos… y hacerlo de nuevo al día siguiente. Entonces otra vez. Y de nuevo, no tiene sentido fijarse una meta a alcanzar sin poder gestionar el camino que debe llevarnos a ese punto: ese camino se construye en la lista de nuestras prioridades diarias.



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